Basura

Cuando pensamos en basura, pensamos en la gente. 

La gente que consume y luego desecha. 

En la naturaleza la basura no existe. Es a partir del ser humano que este concepto aparece, debido a la forma en que transforma elementos del ambiente y básicamente los artificializa, afectando en él con materiales nuevos, muchos de los cuales tardan en degradarse y volverse parte de la naturaleza nuevamente básicamente lo que tardaría el ser humano en seguir evolucionando.

Hoy pasé por una calle que estaba llena de papeles tirados en el piso, específicamente postales. Se habían regado de una bolsa de basura. 

Se podía ver un montón de historia allí. Cosas escritas, imágenes varias ... Probablemente la persona que botó eso jamás pensó que terminaría todo disperso en esa esquina, a la vista de tanta gente extraña, como yo. Con la posibilidad incluso de poder leer el contenido de estas postales.

Dependiendo delante de quién esté esta "basura" es o no importante, es o no basura...

Evidentemente para la persona que se deshizo de este material, es basura. Pero dos cosas parecen interesantes aquí: ¿qué nos hace catalogar las cosas como basura y qué sucede con nuestra basura ante otras miradas que pueden o no catalogar las cosas como nosotros?

La utilidad sobre las cosas parece ser en realidad lo que nos lleva a deshacernos o no de ellas, pero también a rescatarlas, a reapropiárnoslas, a transformarlas, a resusarlas o incluso a estudiarlas. 

Si las personas fuésemos más conscientes de que nuestra basura nunca desaparece completamente, quizás tomaríamos más previsiones respecto a la forma en que nos deshacemos de ella o repensaríamos el acto de desechar. 

Al igual que hoy, hace años un amigo tuvo la experiencia de encontrar (esta vez) su propia basura regada en la calle. La había puesto en un contenedor de una esquina de nuestra calle, y un par de personas que trabajan recogiendo basura independientemente se pusieron a hurgar en el basurero, sacando todo hacia afuera, para seleccionar la basura y rescatar lo que consideraban rescatable.

El detalle es que se trataba de sus documentos personales. Él se había deshecho de muchísimas hojas de su escritorio, incluídos certificados, cartas, permisos, etc. Casi todo el material tenía su nombre y varias hojas contaban con su firma. Todas las hojas estaban intactas.

Su preocupación fue grande cuando se puso a pensar adónde iría a parar su "basura" después de ser seleccionada...

Quizás a una fábrica de papeles higiénicos, quizás a algunos centros de acopio o quizás a gente que compra papel para otros fines... Existían mil posibilidades.

En el peor de los casos terminaría en manos de alguien curioso de leer esos documentos y darles un uso, digamos, más maquiavélico.

Y ese peor de los casos puede que no sea usual, pero no es descartable del todo.

Recordemos que los seres humanos, en nuestro amplio vagage de curiosidad desde el principio de los tiempos, hemos creado ocupaciones y áreas de estudio relacionadas con la indagación sobre la basura. 

Una de las ocupaciones interesadas en el estudio de la basura es la de los detectives. Y una de áreas de estudio o ciencias, es la arqueología. 

Como muchos saben, la arqueología es la ciencia que estudia la cultura material, o sea todo lo que el ser humano crea materialmente. Lo que pocos saben es que los arqueólogos no estudian solamente las culturas del pasado, sino que estudian incluso las culturas del presente. 

Las técnicas de estudio de la arqueología son la prospección y la excavación, basadas en su método, que consiste en estudiar las capas de la tierra, entendiendo que la capa superior es la más nueva y las capas inferiores son anteriores. Mientras más abajo, más antiguas.

Por tanto, la tierra está consituída por capas (como las de una cebolla), y con la prospección (recorrido) se logra estudiar la capa superior de la tierra y con la excavación se logra estudiar las capas inferiores. 

¿Por qué? Pues todo con el fin de estudiar los vestigios o señales de la presencia humana. Juntando los materiales encontrados y clasificándolos se desarrollan investigaciones que permiten tratar de conocer cómo se relacionan o relacionaban las culturas entre sí y cuáles son o eran sus características.

Cuando en la universidad nos contaron que actualmente grandes corporaciones y empresas transnacionales contratan arqueólogos para estudiar los basureros de las ciudades y así determinar tendencias de consumo en ciertos barrios, -como estudios de mercado-, todos quedamos estupefactos.

Al final muchas de nuestras cosas son indestructibles y muchas otras no. Desechar tomando previsiones parece ser la mejor manera de protegernos de no sabemos qué, pero al fin y al cabo protegernos. 

Para mí este tema de la basura es muy conflictivo. Y posiblemente por eso escribo sobre él...

Mi activismo ecologista data desde que era niña, y en el camino siempre he sido consciente de mis contradicciones como humana urbana en este planeta natural. 

Y ahora que escribo sobre el tema, tratando de profundizar en el destino final de la basura que no desaparece, me es imposible no pensar en la actividad generalizada que existe en nuestras poblaciones de incineración de la basura. 

Existen diversas costumbres que defienden la quema como un acto consciente y generalizado justamente basado en la necesidad de no dejar vestigios. Esta vez con una motivación más espiritual y religiosa que física, pero con el mismo resultado desde mi óptica ecologista: contaminación.

Cbba, 2023.

Quemar para no dejar vestigios. Ese sería un hermoso tema de investigación antropológico. Aplica para muchísimas cosas. 

La quema es también renovación pues...

Pero bueno, el punto al que quería llegar es precisamente la forma inconsciente en que nos relacionamos con las cosas, sin notar las repercusiones de nuestros actos sobre ellas cuando hablamos de basura. 

Y si hablar de basura es hablar de lo que ya no es útil, pues la gran basura del mundo es básicamente nuestra inconsciencia sobre nuestros actos. Eso es lo más inútil que tenemos los seres humanos de esta era y del contexto urbano.

La basura de nuestra actitud irresponsable ante lo que hacemos, ya sea con nuestros deshechos, con nuestras instituciones, con nuestras ciudades, con nuestras familias, con nuestros niños...

Pero asi como la basura y como explica la filosofía dialéctica: nada se crea o se deshace, todo se transforma, nos toca transformar esa basura humana. Y creo que en eso estamos. La mayor parte del tiempo se pierde la esperanza, usualmente cuando menos vacaciones nos tomamos... Mientras menos descansamos, nuestras formas de filosofar son menos esperanzadoras...

Pero al final del día y, casi por necesidad toca pensar en positivo, a pesar de que se pueda cumplir lo que dijo ese artículo del Banco Interamericano de Desarrollo (si no me equivoco) hace años -sobre el futuro del planeta: que en este siglo se logrará aumentar un estrato a la tierra que estarà constituído sólo de basura- nosotros lograremos de alguna manera salvarnos, desalienarnos completamente de ella o quizás, al menos, convertirnos en basuritas pensantes.

Gracias por viajar conmigo.

Ilonka D. 



P.D. A penas encuentre el artículo, lo comparto aquí abajo. Si algune de ustedes tiene el dato, por favor escríbanlo en los comentarios. Gracias (emoticón de estrellitas). Les quiero. Cómo no quererles si bancan leerme (emoticón personita abriendo sus manitos para un abrazo).






 

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